Que es Casa Betania para mí

❝Que es Casa Betania para mí❞

desde el escritorio de Sofía ‘Chofi’ Gorozpe en Ciudad de México, México

Esto que comenzó hace unos tres años y medio es realmente una historia de cariño, de deseos de servir; de comunidad pequeña y grande, de muchas personas que buscan a Dios en los demás y que quieren simplemente ayudar. Si cada uno de los que formamos la familia Betania, contara la historia lo haría desde su propia experiencia, pero hay algo en común que nos reúne y es el amor que hemos experimentado y que queremos compartir en familia, y que al platicarlo y vivirlo nos contagiamos unos a otros.

Recuerdo esa conversación que tuvimos en la playa, estábamos Cristi, Manolo Rosita y yo. Nuestros sueños, deseos para ese entonces, ya Manolo estaba colaborando en un proyecto de construcción en la Ensenada y viviendo en nuestra comunidad de hermanas. Sí, la comunidad comenzó a ensancharse a su venida dando cabida a un espacio donde también pudieran participar laicos. Esta idea no fue nueva, ya en muchos lugares se han dado este tipo de grupos con laicos y religiosos, con matrimonios, etc. Al ir conversando, poníamos diferentes nombres a cómo queríamos que se llamara, también qué significaba esto para cada uno: Una respuesta de Dios a una inquietud que tengo; un deseo grande de servir a nuestros hermanos de la Ensenada; participar junto con otros; compartir este carisma de reparación en medio de los pobres; enriquecernos unos a otros con las diferencias de cada uno, etc. Hacía ya tiempo que veíamos la necesidad de acercarnos a los más alejados, la realidad de la gente nos había tocado el corazón y esto que cada uno había vivido como un llamado de Dios hacia los demás queríamos irlo compartiendo y viviendo juntos, como un granito de arena que colaborara en la construcción del Reino. Fuimos hablándolo en la comunidad de hermanas que apoyaron y se comprometieron. También vino Belén que estuvo un día entero a ayudarnos y motivarnos a seguir adelante, a expresar nuestras esperanzas y temores con autenticidad. También nos invitó a formar parte de un proyecto amplio (ITEA) de entrenadores para ayudar a través de terapias sencillas y efectivas a mucha gente.

Personas que no sabían de esto, nos ofrecieron ayudas como laptops y materiales para algo que habíamos pensado; una voluntaria francesa se quedó tres semanas en casa; Pedro que vino durante dos años a apoyar a un grupo de jóvenes y eventualmente dar terapias a la gente; Leo, un joven que trabaja como clown y que hace videos y colabora con mucho entusiasmo ahora son voluntarios. Vinieron por 15 días cuatro dentistas de Francia a prestar sus servicios. Eran coincidencias o “Diosidencias” que apoyaban nuestros deseos. Iba pasando el tiempo y vimos como Jean Louis al venir a un Domingo Solidario, comenzó a participar más, al principio una vez a la semana, luego cuatro días apoyando tanto en refuerzo escolar como haciendo muebles o yendo con Manolo a construir casas.

Los 2dos domingos de cada mes se reúnen personas de otros lugares de Lima: Pedro, Leo, Vanesa, Marleney, Lisvia, Jorge, Eduardo y muchos más y también de la Ensenada como Sole, Gladys, Nelly, Dany, Fernando, perdonen si me olvide de algunos nombres, y todos juntos realizan diferentes actividades, en fin, muchos han venido y hemos ido pensando diferentes actividades y también teniendo momentos de reflexión sobre este proyecto que es de todos.   Sería una historia llena de confirmaciones a Casa Betania, así bautizada por Carmen, una hermana que ahora vive en Kenia.

Hicimos un discernimiento la comunidad de hermanas para dejarnos conducir por Dios en lo que seguía, y vimos que tal vez era necesario construir un local más grande (mientras tanto rentamos un local, justo al lado de la casa donde vivimos, otra coincidencia). Después lo compartimos con las hermanas de la Región que lo acogieron con mucha alegría. Poco después llegó la Hna. María López que forma parte de nuestra comunidad SMR y su profundidad nos lleva a “ir más lejos y más a fondo” a hacernos algunas preguntas y sobre todo a “poner los cimientos de nuestra casa”. Este año, así comenzamos con un retiro preparado por ella. Manolo y Cristi se casaron y se fueron a vivir a Chiclayo.  Manolo durante todo el 2017 venía una vez al mes al Domingo Solidario.  Ya a fines de este año, los dos se vinieron a vivir a Lima, dejando casa y familia y decididos a comprometerse como matrimonio de tiempo completo en Casa Betania. Subimos algunas informaciones y videos al Facebook. A través de este medio se ha dado a conocer a nuestras hermanas en Europa que vieron la posibilidad de venir con jóvenes europeos a vivir una experiencia de voluntariado. Vino Julie Buckley y después de unos días de convivir con nosotras lo llevó para ver quienes venían en 2018. El grupo fue grande, 16 jóvenes entre 19 y 26 años de Francia, Irlanda, España y México se prepararon y estuvieron 15 días compartiendo la vida con Casa Betania, colaborando en la construcción, visitando, trabajando duro y compartiendo su experiencia.

Una decisión del Consejo General fue enviar hermanas jóvenes de África a América Latina.  Dos de ellas a nuestra comunidad. En este momento ya seremos más y no sabemos a dónde nos conducirá este camino. Sí, esto ha sido para nosotros un salir al encuentro de quienes necesitan. En momentos nos equivocamos, no respondiendo a las necesidades de la gente, de pronto hacemos algo que si funciona y siempre seguimos buscando, compartiendo ilusiones, sueños, debilidades, orando, riendo, llorando y simplemente viviendo, sabemos que es algo que no viene de nosotros ni siquiera de las necesidades, sino de la ternura de Dios que busca el bien no de manera individual sino formando comunidades que puedan buscar y discernir unidas caminos de amor y ternura.

Gracias a todos los que han pasado gratuitamente algún tiempo en casa Betania dando lo mejor de cada uno, ofreciendo su tiempo, sus capacidades, al servicio de quienes no pueden corresponder, o más bien si corresponden por todo lo que nos van dejando de aprendizaje.  Son muchos y muchas los que por aquí han pasado.  Gracias a los que siguen de lejos o de cerca el proceso de esta familia Betania.

El Espíritu sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a donde te va a llevar”. Jn 3, 8.

Post Facebook: https://www.facebook.com/697522693725888/posts/1414311322047018/Facebook: https://www.facebook.com/casabetaniasmr

Comentarios

  1. Cuando el corazón habla expresa la ternura de Dios por el mundo y la alegría de hacer vida Sus invitaciónes en lugares concretos donde se van formando lazos entrañables de unión y cariño entre las personas, reparando unos a otros como MARIA en una Entrega generosa con amor y sencillez en la realidad que vive. El amor que se experimenta ahí en La Ensenada y con las hermanas, viaja por todo el mundo en cada persona que fue a servir y regresa a casa con La Ensenada para siempre en su corazón.
    Un abrazo con mucho cariño para todos.
    Chofi que Dios te bendiga

    ResponderBorrar
  2. Me ha encantado revivir la historia, a través de tus ojos Chofi. Y es verdad, el carisma de la reparación nos lleva a abrir espacios, primero el de nuestro propio corazón, para acoger y dejarnos acoger, compartir lo que somos y valorar lo que son los otros/as y ensanchar nuestros espacios, nuestras casa, nuestros corazones.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Una vida reparadora en Casa Betanía

Mi experiencia en “Casa Emilia”, la casa enfermería – 3ra Parte y última (por ahora)